Godspeed You! Black Emperor – Caos/Belleza

Los canadienses Godspeed You! Black Emperor conforman lo que, posiblemente, sea uno de los fenómenos musicales más estimulantes de los últimos 20 años. También, probablemente, una de las bandas menos comprendidas. Su música es amada por muchos. Para otros, simplemente, resulta inaguantable. Puedo entender a los segundos, pues, a buen seguro, consideran, tras escucharlos por encima, que la formación de Montreal sólo hace ruido. Tanto, que la revista Q Magazine los considera una de las 50 bandas más heavies de la historia (también están en esa lista ACDC, Iron Maiden, Black Sabbath, etc…). No me cabe más que decir que incluirlos en esa lista no es más que mear fuera de tiesto. Y no es que quiera decir que todos los grupos que allí aparecen no tengan interés (todo lo contrario), es, más bien, que GY!BE son mucho más que una simple banda de rock.

El crítico del New Yorker Alex Ross, autor del excelente ensayo sobre la música del sigo XX, “El Ruido Eterno”, establece que las fronteras establecidas entre la música Clásica de, por ejemplo, compositores como Richard Strauss o Mahler, y la música popular (Rock, Pop, Jazz, etc…) en realidad no deberían existir.  La música es, dicho llanamente, emoción, sentimiento, no importa que se trate de un género del pasado o del presente. Ross afirma que entorno a la música Clásica existe “una especie de psicopatía. A veces la gente se siente intimidada, como si no merecieran esta música o no pudiera llegar a entenderla jamás”. Cualquiera estaría de acuerdo en la complejidad compositiva de sinfonías y óperas, repletas de movimientos, cuya técnica para ser ejecutadas debe ser extremadamente evolucionada. Nada que ver con los riffs del “Rape Me” de Nirvana, por ejemplo. Sin embargo, es cierto que el sentimiento que generan ambos géneros de música pudiera ser similar. También establece, como no podía ser de otra forma, una conexión esencial entre la creación musical y su contexto histórico.

En mi opinión, esa frontera mencionada por Ross desaparece por completo al enfrentarnos a la música de GY!BE. Sería el ejemplo perfecto para ilustrar su anhelo rupturista. Porque, para empezar, las composiciones de la formación de Montreal, que, para ser exactos, nace en Quebec, son totalmente instrumentales. En segundo lugar, tampoco puede considerarse que hagan “canciones”, sino, más bien, piezas con diferentes movimientos. No en vano, los temas sobrepasan en su mayoría los 15 minutos de duración, llegando, incluso a superar los 25 minutos. Pero estamos hablando de música rock, es decir, música compuesta para guitarras eléctricas, bajos, baterías, violines, violonchelos. Y hablo en plural por el simple hecho de ser una formación que de media la conforman 9 músicos, incorporando dos bajos, tres guitarras, dos baterías, un violín, y un chelo. Es una música, en definitiva, muy compleja y difícil de entrar a la primera escucha. Cuando decidimos sentarnos y escuchar música clásica, lo hacemos para dejarnos llevar por un largo espacio de tiempo, para relajarnos y emocionarnos con cada pasaje. Consideramos que hay que prestarle una atención especial, para tratar de que nos transporte espiritualmente hacia otros lugares de la mente. Efectivamente, no ocurre lo mismo con una canción pop, mucho más fácil de digerir y de disfrutar. Lo que ocurre con GY!BE es que hay que estar predispuestos a dejarse llevar, por encima de ese ruido eléctrico de algunos paisajes sonoros, más allá de la calma dilatada que precede a la tormenta. Si se consigue romper con esa frontera, se abrirá un mundo no siempre amable, pues su música es oscura y agreste, haciendo que, en ocasiones, nos sintamos solos con nosotros mismos. ¿Pero no es eso una forma de hacernos preguntas sin que las respuestas estén mediatizadas por el mundo que nos rodea? GY!BE te lleva a ese precipicio, te hace pensar, de alguna forma, que las cosas no están OK. Y aquí estriba la peculiaridad de esta banda genial, que en los tiempos que vivimos, tiene más sentido que nunca. Ellos promueven el caos, un anarquismo político y social que debe cuestionar el orden del mundo y, sobre todo, a los que han hecho que todo se tambalee en nuestras vidas. Así, estamos ante una banda de fuerte compromiso político que no difunde sus mensajes a través de la palabra, sino a través de su música y de su comportamiento dentro de la industria musical (no hacen promoción de sus discos, no ofrecen apenas entrevistas, no comulgan con la idiosincracia de las grandes discográficas). Su manera de decirnos que estemos atentos es a través de esa música furibunda y mediante todo el artwork que rodea a sus discos.

En el año 2003, y tras haber publicado un año antes su cuarto disco, “Yanqui U.X.O.”, el mensaje en la página web de su discográfica Costellation Records rezaba lo siguiente: “Godspeed está descansando…”. Y lo han hecho hasta que en el año 2010, y tras 10 años en donde el espíritu de la banda se mantuvo intacto en proyectos paralelos de sus diferentes componentes, se reagruparon para iniciar una gira. Lo que empezó como un rumor consistente en que iban a publicar material nuevo, se tornó realidad, casi por sorpresa, en septiembre de este mismo año 2012: Godspeed You! Black Emperor han sacado a la luz cuatro nuevas piezas en un álbum titulado “Allelujah!Don’t Bend! Ascend!”. Todo un acontecimiento. Se trata de dos temas principales de unos 20 minutos cada uno, titulados “Mladic” y “We Drift Like Worried Fire”, que a su vez son composiciones que ya tocaban en directo anteriormente (“Albanian” y “Gamelan”, respectivamente), pero que no estaban en ninguno de sus discos. Ahora se han rehecho y grabado para, junto a otros dos temas drones, confeccionar su quinto disco de estudio.

No voy a explayarme mucho más en cómo suenan. Creo que escucharlos debe ser una experiencia similar a la de contemplar cualquier obra de arte. Todo está abierto a interpretaciones, a preguntas, a sensaciones. Sólo recomendaros adentrarse en su mundo, descubrir genialidades como su tercer disco, “Lift Your Skinny Fists Like Antennas to Heaven” (2000), o el EP “Slow Riot for New Zerø Kanada” (1999). Muchos dirán que suenan como Mogwai o Explosions in the Sky. Sin desmerecer a estas formaciones, yo creo que ellos van mucho más allá.

Godspeed You! Black Emperor tocan en Madrid (Sala Kapital) el 30 de Octubre, y en Barcelona (Sala Apolo) el 31 de Octubre.

 

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