¡Música, música, música!

Cuando era joven quise formar parte de un grupo de música. Mis padres, como otros muchos padres, decidieron que, a la temprana edad de diez años, aprendiera a tocar el piano. Y lo hice. Y aunque siempre golpeaba mis piernas con las manos simulando la batería de Lars Ulrich en el “…And Justice for All” de Metallica, cada pieza de piano clásico que estudiaba me hacía sentir feliz. Pero, claro, dile a un chaval de catorce años que comienza a descubrir los cassettes (o caset) de Iron Maiden, Anthrax, Megadeth o Barón Rojo, que se pase cuatro horas al día tratando de hacer fluir partituras de Béla Bartók, Motzar, Czerny (¡qué jodidas era sus piezas!) o Schubert. Acabé dejando el piano en sexto curso y me convertí en un absoluto fan del grunge de principios de los noventa, dejando de lado mi pasado heavy. Por aquel entonces, vivía en un pequeño pueblo rodeado de montañas y, por aquel entonces, quise montar una banda. Miré a mi alrededor, a mis amigos de toda la vida, pero ninguno pareció sentirse atraído por convertirse en una estrella del rock. Así que, y habiendo superado el trauma, volví al piano para tocar lo que me venía en gana. Y así he seguido hasta hoy, disfrutando en la intimidad de la música “en vivo” tocada por uno mismo, y saboreando conjuntamente la música “en vivo” tocada por otros.

Lo que nunca cambió fue mi tendencia a cambiar de tendencias musicales. Empecé con gigantes de la talla de The Communards o George Michael (incluso llegué a ser fan de Rick Ashley), y, a continuación, seguí la senda del heavy, del grunge, del rock independiente, del new age de gente como Win Mertens, del folk y de la indietrónica. Y el cambio de tendencia siempre ha supuesto una inmersión total en el estilo, una especie de locura por descubrir formaciones nuevas o perlas escondidas que la mayoría desconoce. Pero la mayor satisfacción en cada momento del proceso ha sido (y es) compartirlo con amigos y gente que me rodea. Por eso, y después de tener el gusanillo dentro durante largo tiempo, decidí crear un blog y compartir esa pasión por la música con toda la gente que busca algo diferente.

INDIEPHONO, UN BLOG DE MÚSICA INDEPENDIENTE

En indiephono, se hablará de artistas pequeños que, más o menos, son desconocidos para la mayoría. Habrá lugar para esas bandas que no han llegado a formar parte del mainstream de la industria musical, para aquellos discos que parecen pasar desapercibidos pero que esconden un trabajo cuanto menos interesante. El apartado de Agenda no pretenderá dar una información exhaustiva de todos los conciertos del panorama estatal, sino que, más bien, será una selección subjetiva de conciertos que puedan aportar al oyente la sensación de estar presenciando algo diferente. Y, aunque parezca una paradoja a lo dicho hasta ahora, también se incluye una sección del festival Primavera Sound 2012, si bien es cierto que la intención aquí será hablar de grupos incluidos en el cartel que no forman parte de la primera división… ni de la segunda, pero que son gemas dentro de una profusa lista de artistas. Por último, también estará activado el apartado de Fonoteca, una ventana para conocer discos y bandas del pasado reciente, que, por un motivo o por otro, han marcado musicalmente al que esto escribe.

Y sin dar más la chapa, acabo con una invitación a todo el mundo que quiera pasarse y echar un vistazo a los posts de indiephono, y animo a que participéis con vuestros comentarios y recomendaciones.

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